Atención farmacéutica al paciente asmático

Publicada el 23 agosto 2013 por María Mejía Recuero

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El asma es una enfermedad crónica que cursa con exacerbaciones, es decir, episodios agudos, que tú como paciente, debes conocer y reconocer para ser capaz de actuar en cada momento.

Es muy importante que tengas en cuenta que el tratamiento de tu enfermedad no se basará sólo en medicamentos, sino que será necesario que tomes una serie de medidas no farmacológicas para conseguir el control más efectivo de tu enfermedad.

Los síntomas que aparecen durante una crisis asmática son sibilancias (pitos), tos, dificultad para respirar, moco y sensación de presión en el pecho. Esto se produce como consecuencia de la broncoconstricción, por lo que para su tratamiento utilizamos los broncodilatadores.

Éstos actúan tratando la crisis asmática, pero no la inflamación subyacente, por lo que se denominan fármacos aliviadores, mejoran rápidamente la sintomatología de la obstrucción bronquial por lo que siempre se aconseja a los pacientes asmáticos a llevar con ellos sus fármacos aliviadores.

Los fármacos que se emplean para el tratamiento del problema de base, la inflamación, se denominan fármacos controladores. Su administración es diaria y durante periodos prolongados.

Los fármacos controladores suelen ser de administración inhalatoria u oral. En los primeros es imprescindible conocer el manejo de los dispositivos de administración por vía respiratoria para asegurarnos de que el fármaco se administra adecuadamente y mantener así un mejor control de base de la enfermedad.

A la hora de determinar el tratamiento que tendrás que seguir, tu médico clasificará la gravedad de tu asma en función de una serie de criterios:

Tabla

Y una vez que comiences el tratamiento, el objetivo será controlar la frecuencia de los síntomas, la función pulmonar, limitación en tus actividades diarias, medicación de rescate,… hasta conseguir alcanzar el tratamiento óptimo de tu patología.

                ¿Qué puedes hacer tú para mejorar tu asma? 

Para el control de tu enfermedad, es importante que sigas los siguientes puntos:

Debes aprender a usar los dispositivos de administración adecuadamente, por dos motivos. El primero es que cumplan su función, y el segundo es asegurarnos de que si no la cumplen no es porque no te los administres bien, sino porque realmente no son efectivos.

uso correcto de inhaladores

Debes evitar en la medida de lo posible la exposición a los alergenos a los que tú eres sensible.

Debes realizar ejercicio físico orientándolo hacia los deportes que inducen menos asma de esfuerzo (tenis, judo, natación, marcha, bicicleta) frente a deportes que se toleran peor (carrera libre, fútbol y baloncesto). Además, antes de realizar   ejercicio es aconsejable llevar a cabo una serie der estrategias para la prevención del asma inducido por ejercicio físico, como es calentamiento previo al ejercicio, entrenamiento progresivo, respiración por la nariz y en caso de que fuera necesario y siempre bajo recomendación de tu médico, puedes utilizar el broncodilatador antes del ejercicio.

Recuerda que ante cualquier duda sobre el tratamiento farmacológico o sobre el manejo de tu enfermedad, debes consultar con tu médico.

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Autora: María Mejía Recuero.
Licenciada en farmacia y Especialista en Farmacia Hospitalaria.
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